
El otro día leyendo las actualizaciones de mis amigos de facebook que casi siempre suelen ser sobre frases que provienen de Internet, veía con asombro como uno de mis contactos tiene la mala costumbre de atribuirse la autoría de pensamientos que no han surgido de su ingenio.
Dudé en comentar su estado y dejarle al descubierto publicando el nombre del verdadero autor de la frase. Al final opté por hacerme de la vista gorda, total, aquello no era asunto de mi incumbencia.
Lo más triste de todo es ver la ignorancia de los que le seguían el juego, que al parecer no se daban cuenta que se trataba de un vulgar plagio.
Éste es sin duda uno de los problemas del internet, un supermercado de informaciones en donde todos los contenidos se comparten y en el que muchos no respetan la creación de los autores y mucho menos se toman la molestia de citar la fuente de donde obtienen sus "filosóficas frases".
No critico a quien le guste compartir frases en su muro porque en lo particular también lo hago, ahora bien, siempre respetando la propiedad intelectual y citando a su verdadero autor.


