Mostrando entradas con la etiqueta mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujer. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Cuál liberación?


Tener que levantarte a las 5 ó 6 de la mañana cada día, a arreglar a tus hijos para que vayan al colegio, preparar el desayuno y dejar la casa en orden antes de irte a trabajar.
Ya en tu centro de trabajo cumplir con las responsabilidades propias a la tarea que desempeñas, en una jornada mínima de 8 horas diarias de estrés, ajetreo y por qué no, también satisfacciones y logros.

Desde allí coordinas todos los movimientos que harás al salir de la oficina, a qué hora harás la compra, piensas en el montón de ropa que tienes que lavar, en ayudar a los niños con las tareas de la escuela, en preparar la cena.
Uff! en qué le vas a comprar a tu marido por su cumpleaños,pensar en una velada romántica.
Te duele un poco la cabeza, aún así tu mente no para de bombardearte con todas las cosas pendientes que aún tienes por hacer, sigues con la rutina hasta que por fin llega la hora de dormir, estás muy cansada. Pero todavía te queda una tarea por cumplir, la de esposa y amante, el amor aguarda por ti.

A éstas y otras responsabilidades se enfrenta la mujer actual. Todo a cambio de una supuesta independencia y gracias a la mal llamada liberación femenina.

Es cierto que hemos alcanzado grandes conquistas, sin embargo el precio a pagar es una mayor carga de responsabilidades, diferente a los tiempos de antaño en los que nuestra labor se limitaba a la de ser madres y esposas, amas de casa.

Hoy a eso, le hemos sumado una jornada laboral y una mayor presión de la sociedad que cada día nos exige mas.

Yo creo que negociamos mal, que los hombres salieron ganando, se quitaron un peso de encima que nosotras muy gustosas nos ofrecimos a cargar.

Hemos demostrado que tenemos la capacidad para asumir retos, de alternar múltiples funciones, pero por favor que me lo vendan de cualquier forma menos como liberación femenina.

martes, 31 de marzo de 2009

Unos hilos de plata



Hace unos cuantos días parada frente al espejo descubrí con sorpresa como unos hilos de plata ya comenzaron a surcar mi cabellera. Cuestión de herencia o casualidad, es así como me he puesto a reflexionar sobre la madurez, tomando en cuenta que cuando se habla de canas, inmediatamente me llegó a la mente el tema de la vejez, madurez o cualquier otro sinónimo que haga referencia a esta importante etapa de la vida.
Si bien es cierto, que en la época que vivimos procuramos ocultar los signos de la edad a base de cualquier procedimiento químico en el caso del pelo o quirúrgico para obtener la silueta deseada, la verdad es que al fin y al cabo el tiempo es implacable y por más que nos escabullamos siempre termina por alcanzarnos.
La madurez llega con la experiencia que nos da la vida, con el ir y venir, con los tropiezos y desencantos que nos hacen aprender que no estamos en un jardín de rosas donde todo es perfecto, que por el contrario estamos en una carrera de obstáculos que nos hacen crecer al superar eso que pensamos era imposible.
La madurez es descubrir que con el tiempo nuestras prioridades cambian, que lo que ayer nos quitaba el sueño hoy nos causa risa, al darnos cuenta de que todo tiene solución y que por más que nos afanemos la vida continúa con su agitado curso.
Pese a ser relativamente joven, mis canitas se lucen en todo su esplendor, y no es que pretenda dejarlas ahí, nada que ver. Yo ya tengo el remedio contra ellas, las voy a disimular, no porque me avergüence sino porque prefiero un colorcito negro en mi melena.
Lo que no voy a ocultar es que soy una persona mucho mas preparada para afrontar la vida, con mayor madurez y decisión, no porque me la otorguen esos hilos de plata, sino por una concesión que me da la vida misma.

Mis libros preferidos

  • 11 Minutos, Paulo Coelho
  • El Oro y la Paz, Juan Bosch
  • El Perfume, Patrick Suskind
  • Paula, Isabel Allende